Una mejor actitud representa mejores resultados

Acciones positivas, iniciativa y cooperación es lo que nos hace falta

martes 8 de diciembre de 2009

Necesidades: Reconocimiento


En el cuarto escalón de las necesidades jerarquizadas por Maslow, conseguimos un factor de índole social tan importante como la alimentación, ya que los seres humanos, al ser seres sociales, necesitan del reconocimiento para poder desenvolverse. Es mentira aquella frase que dice “yo no necesito a nadie para lograr mis fines”, y es mentira porque no somos autosuficientes, siempre habrá algo que necesitemos de otros, ya sea una ayuda directa o una influencia indirecta, nuestra relación con el prójimo es primordial para determinar el rumbo que toman nuestras vidas.

El reconocimiento no proviene únicamente de nuestra familia y amigos cercanos, no podemos considerar que estas sean las únicas personas que nos importan, porque este factor deriva de una cuestión aún más grande. Nace del colectivo, la sociedad, la humanidad entera que funciona como una unidad, una gran masa de individuos que se entrerelacionan y necesitan para poder alcanzar el logro de sus fines. Todos los días estamos siendo afectados por la existencia de todas las personas. Cada persona, desde la más inválida hasta los que han muerto, influye en nuestra existencia de manera directa o indirecta y eso puede determinar un cambio en nuestro “destino”. No por nada dicen que “La historia de un hombre es la historia de todos los hombres”, hablando de hombres en un contexto genérico, en el cual englobo también a las mujeres.

Podemos tener todo el dinero del mundo, la mejor de las autoestimas, la mejor salud e incluso el ADN más avanzado de todos, si queremos llegar a los extremos, pero sin convivir en sociedad, sin una relación de aceptación o rechazo, no podremos hacer nada, pues tenerlo todo sin poderlo usar es como no tenerlo. El hombre no está hecho para vivir aislado y podemos evidenciarlo cuando entendemos que nuestra conducta se construye desde nuestra infancia, mientras repetimos, ensayamos y amoldamos los distintos patrones conductuales que nos rodean, los cual constituirá lo que será nuestra personalidad. Además la reproducción de la especie, naturalmente hablando, necesita de dos progenitores de sexos diferentes y muchas actividades de beneficios psico-emocionales como el juego, las conversaciones, la demostración de afecto y las competencias de espíritu deportivo, necesitan de dos o más participantes.

No obstante, este sentido de asociación o relación, es más inconsciente que consciente, las personas ignoramos la verdadera razón por la que nos unimos a alguien, emocionalmente o en una relación de intereses económicos, religiosos, sexuales, entre otros. Pocas veces nos detenemos a pensar por qué buscamos a quienes buscamos y por qué aceptamos a quienes dejamos entrar en nuestro círculo social. A la final nos viene a la mente aquella frase célebre que reza “dime con quién te juntas y te diré quien eres”.

Las relaciones humanas son complejas, tanto así que podemos conseguir que quienes nos rodean resultan tener patrones conductuales parecidos a los nuestros (como que un grupo de amigos compartan intereses sexuales, deportivos, musicales, profesionales y demás.). También encontramos otra peculiaridad como que quienes nos rodean resulten ser una proyección de nuestras frustraciones o idealizaciones (como rodearse de personas adineradas no teniendo la misma posición socio-económico). Incluso podemos compartir alguna clase de humor, algún hábito o una creencia. Es por esto que el ser humano, inconscientemente siempre estará en busca de atención, de alguien que mire hacia nosotros y nos acepte dentro de su realidad. Sin embargo, lastimosamente la gran mayoría de nosotros se enfoca en esa pequeña porción de la población que constituyen nuestros conocidos y el resto de las personas pueden existir sin que nos importen.

Si nos dijeran de pronto que toda la comida del mundo es gratis y que podemos tomarla como queramos. Si algún día despertamos y nos dicen que podemos tomar todo lo que queramos del centro comercial, lo primero que haremos será pensar en nosotros mismos y nuestras ambiciones, luego pensaremos en el beneficio o los intereses de nuestras personas más cercanas y si se da el caso de que tengas que tomar algún objeto que otro también quiere tomar, pelearemos por ello hasta ganar o perder. No importa si ya has tomado tres cosas del mismo tipo por el que se pelean, lo que importa es satisfacer nuestro egoísmo inconciente, muchas de las veces por ignorancia de las consecuencias de nuestros actos.

En tiempos de confusión, guerras, divisiones políticas, escasez de recursos naturales y pluralidad de cultura, lo que más necesitamos en integración social, es que nos interesemos por el bienestar del prójimo, pues la satisfacción colectiva equitativa, además de traer consigo un sentido de justicia e igualdad, nos brinda conformidad y acuerdo, orden y objetividad. En tiempos como el actual, donde el enfrentamiento, el desacuerdo, los disgustos y las injusticias son el pan de cada día, lo que se requiere es la unión de las personas, una sociedad que piense como un solo cerebro, que resguarde sus intereses y luche por la garantía de un mejor mañana.

Cuando en una empresa a los trabajadores se les paga lo que se han ganado justamente, cuando se satisfacen las necesidades emocionales, motivacionales, económicas, fisiológicas y se les brinda un sentido de seguridad laboral, entonces todo marcha bien y lo más posible es que sea una empresa exitosa y estable. Está demás decir que siempre habrá alguien que rompa ese equilibrio buscando alimentar sus ambiciones sin pensar en los demás y en las consecuencias que sus actos acarrean, pero no por ello debemos dejarnos llevar por la apatía, el silencio y la confrontación. Al contrario, es entonces cuando debemos unirnos más y trabajar por una convivencia lo más sana posible, donde las diferencias no sean un factor de rechazo, sino de conversación, acuerdo y concilio. Después de todo somos seres humanos imperfectos, debido a nuestra ignorancia y nuestras emociones y ya tan sólo por eso nos merecemos la oportunidad de redimirnos y vivir armoniosamente, desenvolviéndonos sin represalias, sin inhibirnos por el qué dirán y sin transgredir los derechos de otros, porque, si luchamos por lo que es debido nadie, o al menos casi nadie, sentirá la necesidad de agredir.

“Eso que es debido” por lo cual lucharemos es por el reconocimiento de las personas, sin importar nuestras diferencias, errores o defectos. Sólo en el perdón se halla la paz personal y en el amor se halla el acuerdo. En la inteligencia, la verdadera inteligencia, está clara la idea de que no podemos ser seres humanos en sociedad si nos atacamos a nosotros mismos sin fines justificados; seríamos más bien una horda de errantes y anarquistas que ni siquiera pueden compararse con los animales. Si en realidad nos queremos considerar seres pensantes, civilizados y evolucionados, tenemos que actual como tales.

viernes 6 de noviembre de 2009

Necesidades: Afecto


Desde bebés la necesidad de afecto nos representa una garantía de seguridad y la salvaguarda de nuestra integridad física y moral; esto podemos verlo si nos imaginamos a un bebé que llora por la protección de su madre, lo que en un principio es algo instintivo, pues el bebé no tiene conceptos de afecto o amor como tales, sino que simplemente se vale de la asociación para saber qué sentir en diferentes ciscunstancias y cómo reaccionar. Eso, con el tiempo, se convierte en lo que llamamos "afecto".

No obstante el afecto sufre cambios al igual que todo en la vida, el primero y más inmediato, al que aprendemos a reconocer y ejercer, es el afecto por los padres, luego surgen los intereses de recreación por lo que buscamos amistades, las cuales tienen su propio tipo de afecto, no de necesidad pues no es afecto fraternal, es uno más de juego y recreación, la necesidad de tenerse para jugar. Conforme a seguimos creciendo vamos desarrollando diferentes intereses y podrán diferir y distar mucho o poco de los intereses de otros, por lo que algunas amistades se quedan o se van. Así pues surgen también un interés diferente al llegar a la pubertad, etapa en la que sentimos que por fin podemos pisar suelo adulto y por ende queremos vivir la vida aceleradamente, creyendo que nos podemos comer al mundo.

Entonces, con la pubertad encima y todos sus conflictos emocionales y sus choques con otros procesos vivenciales, generalmente con adultos (ese choque entre adultos madutos y muchachos) la idea de madurar nos acosa, para poder adaptarnos a un mundo adulto de responsabilidades. El sexo nos aborda, o viceversa, y entonces llega el interés por las personas en un ámbito más íntimo, más cercano. Aparece el interés sexual, las novias, los novios, el cambio de vestimentas para ser más atractivo, atractiva, el maquillaje, los músculos semidesarrollados. Más adelante la mayoría de edad acosa a unos cuantos y sobre todo las obligaciones laborales modifican en gran parte nuestra imagen, entonces surgen los formalismos.

Unos se casan más temprano que otros, algunos prefieren ser solteros por mucho tiempo. Unos tienen hijos a temprana edad, otros tardan. Lo cierto es que con la llegada de parejas, el matrimonio, los hijos y todo aquello, los afectos cambian mucho, el amor de pareja con el tiempo puede volverse costumbre o admiración, dependiendo de cómo lo lleven las personas, o puede muy bien convertirse en una perfecta separación, donde a veces quedan estirando y encogiendo los niños que quedan de por medio. Gracias a Dios, todo en la vida es relativo y siempre hay excepciones, siempre hay variedad, muchos colores a los cuales mirar aunque la mayoría sean oscuros o muy claros.

Así mismo pues, vemos que a lo largo de nuestras vidas la necesidad de afecto va ligada a un sin fin de intereses que varían según nuestras personas cercanas, nuestros trabajos, nuestros objetivos y necesidades reales; por lo que a creamos aferraciones emocionales y como seres sociales nos es importante ser aceptados dentro de un círculo social, sea "malo" o "bueno", bándalo o predicador de Dios, siempre y cuando seamos aceptados, estaremos allí prendados, si en el se encuentra la satisfacción de nuestros intereses, concientes y subconcientes.

Sin embargo, debemos ser concientes que el amor primero y el más importante, el más necesario, el más de los más, es EL AMOR PROPIO que nos tengamos, sin amor por nosotros mismos no hay amor de ningún otro lado, pues aunque nos amen mucho o aunque nos odien ¿qué logramos sin considerarnos y darnos la importancia que merecemos? Claro que en una especie netamente social como nosotros, es complejo o difícil imaginar que no necesitamos por completo el reconocimiento y afecto de otros, pero es primordial que nos tengamos amor propio, pues ello atraerá a nosotros personas que en verdad nos aprecien.

martes 22 de septiembre de 2009

Necesidades: Seguridad


En el segundo peldaño ascendente encontramos que Maslow colocó "la seguridad", sentido en el cual todos buscamos estar seguros en diferentes ámbitos de prioridad, para poder alcanzar otros propósitos y ser capaces de desempeñarnos como personas activas dentro de la sociedad.

¿Qué cosas son prioritarias para el desempeño de nuestra personalidad y nuestras capacidades? Pues la salud, un empleo que nos asegure un pago con el que podamos cubrir nuestras necesidades, un hogar donde sentirnos protegidos y dueños de un lugar donde conseguir comodidad. También es “seguridad” la integridad física y moral, por lo cual la delincuencia se convierte en un factor contraproducente para este escalón en la pirámide. De esta manera comprendemos que, una vez que conquistamos las necesidades básicas para la supervivencia, ahora nuestra atención se enfocará también en las necesidades que condicionan la convivencia.

Desde un punto de vista “competitivo” o de “selección natural”, serán más “viables” aquellos individuos que más aptitudes positivas reúnan, por lo que siempre estaremos a la expectativa de conseguir mejores empleos, mejores viviendas, mejoras de salud, entre otros. Es decir, mejores condiciones de vida, las cuales deberá el Estado garantizar mediante políticas económicas. ¿Por qué estos factores condicionan la convivencia social? Pues porque ¿quiénes son más aceptados? ¿Un desnudo o un bien vestido? (La ropa cuesta dinero) ¿Alguien que no tiene casa le puede asegurar a su pareja la seguridad de su familia? ¿Sin salud podemos trabajar y convivir?

Bien parece que la salud es una necesidad básica, porque sin ella no vivimos, pero resulta que no lo es del todo, pues son primeras la respiración y la alimentación que el resto de las cosas pues el cuerpo debe funcionar de alguna manera. Como sea, el hecho de evaluar las necesidades tomando en cuenta una primera que otra es una cuestión relativa, teniendo presente que todas se entrerelacionan y son interdependientes, por cuento una necesidad puede afectar a otra, dependiendo de su satisfacción o su omisión. Por ejemplo: Si no tengo empleo puedo dejar de comer por el estrés o la preocupación, y si no como puedo dejar de trabajar por desnutrición.

La idea general es que vamos siendo concientes de nuestras NECESIDADES a medida que crecemos y maduramos, intelectualmente. Un bebé no es conciente de la necesidad de su salud, mientras que un niño que se corte sí está conciente de que acercarse a un objeto filoso puede hacerle daño, cuando el bebé apenas está aprendiendo a relacionarse con su alrededor. Sin embargo, no es primera una que otra, sino que todas, repito, se correlacionan, pero tienen niveles de prioridad diferentes.

De esta manera, como colectivo (sociedad) tenemos que saber reconocer qué es lo que necesitamos y cómo con ello colaboramos. Es decir, estamos al tanto de que mundialmente vivimos en una situación de escasez de recursos ¿entonces por qué seguimos reproduciéndonos sin discreción? Sabemos que existen enfermedades de transmisión sexual ¿Entonces por qué no tomamos conciencia del uso de los profilácticos o la abstinencia? Conocemos ya que la delincuencia es un factor de riesgo que poco a poco se convierte en un peligro casi inevitable ¿entonces por qué como ciudadanos no asumimos una conducta más constructiva para evitar los ánimos caldeados? Si sabemos que TODOS NECESITAMOS CUBRIR NECESIDADES y que toda cosa apreciable, susceptible de una relación de provecho, cuesta dinero ¿por qué nos dejamos llevar por el egoísmo y la corrupción?

Principalmente las necesidades de este tipo son asunto de los gobiernos de Estados (países), pero tenemos que ver la realidad. No es una cuestión de política, sino de conducta social.

jueves 10 de septiembre de 2009

Necesidades: Fisiología


La Pirámide de Maslow es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra: Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula en su teoría una jerarquía de motivacion de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas,como las necesidades de los seres humanos desarrollan necesidades humanas y deseos más elevados en la naturaleza humana al llamado de las necesidades fisiologicas y mental.

Dicha pirámide nos demuestra con facilidad la jerarquía de las necesidades, las cuales se van creando desde que nos gestamos en el vientre de nuestras madres. Conocer qué necesitamos realmente y qué no es un punto clave para trazar nuestras metas y clasificar nuestros objetivos, según su prioridad, de tal manera que sea más eficiente alcanzar lograrlos. Entonces vamos a adentrarnos en estos cuantos escalones para comprendernos mejor y además, quién quita y aprendamos a interactuar más con nuestros semejantes, comprendiendo sus motivaciones, pues las motivaciones son una parte muy importante de nuestras vidas. No hay decisión sin motivación.

Pues bien, la primera de las necesidades dispuestas por Maslow, se encuentra en la base de la figura triangular, donde vemos únicamente necesidades primarias, básicas, las cuales son aquellas que, sin satisfacerlas, no podríamos vivir, como comer, excretar, sudar, dormir, respirar e hidratarse. Perfecto, hasta acá es facilísimo de comprender, pero debemos saber diferenciar entre satisfacer nuestras necesidades y sobre pasar nuestra verdadera necesidad o subestimarla. Ya sabemos lo que pasa si comemos demasiado, sabemos los peligros de deshidratarse, o si dormimos poco. ¿Pero conocemos las razónes por las que las personas alteren la satisfacción de sus necesidades?

1) Pocas personas tienen hábito de tomar 8 vasos de agua al día y una manera de saber si tus riñones trabajan mucho -lo que puede acarrear problemas renales después- es ver el color del orine. Mientras más amarillo y oscuro, mayor será el esfuerzo realizado por los riñones, pero mientras más claro sea el color de la orina, incluso hasta llegar a ser incoloro como el agua potable, es un buen indicio de hidratación. Por otra parte, vivir en lugares fríos es un arma de doble filo, pues aunque nos sintamos más frescos y todo aquello, no desarrollamos la misma necesidad automática de tener sed, así que es más fácil deshidratarnos sin darnos cuenta, por tal razón debemos estar concientes de nuestra dosis diaria de agua si vivimos en un lugar frío o si nos saturamos de acondicionadores de aire en nuestra casa u oficina.

2) Comer hasta quedar medio llenos es mejor que comer y estar muy llenos -llenos en el estómago- pues hay que comer para nutrirnos lo necesario, no para sobre recargar nuestro cuerpo de elementos que pueden acumularse aún más si nuestro ritmo de vida es sedentario y poco exigente y no consumirá tales excesos. Además, comer demasiado nos envejece más rápido pues al hacer esfuerzo físico -así sea sólo caminar- el consumo de "combustible" por parte de los músculos es mayor y generamos más ácido láctico, el cual contiene CO2, sustancia letal si tenemos en cuenta que es uno de lo agentes negativos de la contaminación global.

3) Algunos desórdenes alimenticios están ligados al autoestima, tomando en cuenta que el rechazo a la comida puede significar una autoproyección del rechazo hacia uno mismo. Así como puede darse el caso de que comer -el hecho de ejercitar la mandíbula, masticar- beber y saborear, represente una manera de calmar la ansiedad, por lo tanto un refugio para muchos que consiguen en la comida una escapatoria a pensamientos, situaciones y emociones, por lo que puede la persona entrar en un proceso de sobrepeso u obesidad. Pero no debe tomarse a la ligera ambas posibilidades, pues hay que evaluar que la contextura física no siempre va de la mano con los hábitos alimenticios de las personas, sino que incluso entran en juego el tipo metabolismo y la posibilidad de que se tengan problemas de la tiroides.

4) Dormir demasiado puede deberse a una hábito arraigado o a procesos depresivos que inducen al sueño. No dormir hace envejecer más rápido, pues el cuerpo necesita descanso. Quizá esté ligado a la producción no detenida de ácido láctico por la continua actividad física o a un proceso de desgaste cerebral que aún no se comprende del todo, teniendo en cuenta que el cerebro jamás deja de funcionar, pues incluso dormidos soñamos y estamos en constante actividad nerviosa. Por otro lado, caer dormidos puede deberse a problemas del control del sueño, como la narcolepsia, algo que tiene que ser consultado y tratado médicamente. Los trastornos del sueño pueden deberse a varias razones, pero por lo general es por cuestión de nervios, ansiedad, depresión, etc, por lo que debemos saber percibir el orígen de nuestros problemas a la hora de dormir o acudir a profesionales.

5) Excretar es parte de nuestra propia regulación y depuración. Sudar más de lo normal, biológicamente es un hecho ventajoso en un proceso de calentamiento global, sólo si se cuenta con una buena hidratación; de hecho, la piel es la mejor parte de nuestra evolución fisiológica. Defecar y orinar son necesidades que debemos acatar, en caso de no poder defecar puede deberse a procesos fisiológicos afectados por la carencia de fibra u otros elementos que ayuden a tal estado, pero muchas personas dicen ser estíticas cuando están en sus días más fuertes de trabajo, así que también algunos lo asocian con el estrés, la comodidad y los nervios. De hecho, nos podemos dar cuenta de ello si detallamos que en nuestra casa vamos más veces al baño en la semana que estando fuera de nuestro hogar.

6) Respirar es una de nuestras necesidades, la cual satisfacemos inconcientemente, automáticamente, pues no controlamos nuestro ritmo al respirar al menos que algún ejercicio o esfuerzo físico lo amerite. Lo que pudiéramos tomar en cuenta, a la hora de respirar, es que de vez en cuando hagamos ejercicios de respiración en los cuales sostengamos el aire que inhalamos un poco más de lo acostumbrado, quizá 5 segundos por inhalación, luego exhalamos lentamente y así hacemos que en nuestros pulmones, exactamente en los alveolos pulmonares se aproveche más el oxígeno en el aire introducido y se libre nuestra sangre del CO2 con mayor efectividad. Como relfexión o mejor dicho, como consejo, muchas veces respirar profundo ayuda mucho en procesos emocionales fuertes como la ira, la tristesa y el miedo, pues sirve como catalizador de la ansiedad, así como también ayuda a corregir los problemas de dicción de las personas -problemas para expresar bien verbalmente lo que quiere decir, por lo tanto vamos a respirar más profundamente, como cuando estamos enamorados.

7) Cada quien, naturalmente, puede experimentar que sus hormonas, desde el desarrollo en la adolescencia, lo impulsan a sentir deseos sexuales. Es natural por ende que las personas pretendan experimentar y fijarse en un tipo de gusto para poder satisfacer sus necesidades sexuales, además de que es una manera en que nuestro cuerpo -nuestra raza entera- se asegura de que cumplamos con reproducirnos. Pero debemos evaluar hasta dónde es necesidad y a partir de dónde es trauma, ansiedad, publicidad u otras cosas que puedan alterar nuestra verdadera necesidad sana de la sexualidad.

En fin, tenemos que saber reconocer nuestras necesidades y las de otros, y saber que satisfacerlas o no va a afectar en nuestro estado de ánimo, por ello nuestras decisiones y por consecuenta el rumbo que tomen nuestras vidas.

lunes 31 de agosto de 2009

Amor y Sexo


Muchas personas creen firmemente en la idea de que el amor va de la mano con el sexo, o viceversa –tal es el caso de la supuesta “prueba de amor”-, y que cuando se tiene sexo es porque se debe amar a una persona. Otras creen que el sexo es una cosa y que el amor es otra. ¿En qué creer entonces?

Primero definamos conceptos:

El amor puede tomarse desde dos puntos de vista: el objetivo y el subjetivo. Desde un punto de vista objetivo el amor es la palabra que le hemos dado a actitud y al comportamiento que asumimos a causa de la necesidad de reciprocidad afectiva, comprensión, cooperación desinteresada, el compartimiento de intereses y el padre o la madre para sus hijos. También, desde un punto de vista aún más frío, puede tenerse como la idealización de una persona, partiendo de la autoproyección y la proyección de patrones de personalidad de otros individuos con los cuales se hayan tenido experiencias decisivas para su desarrollo sexual y/o emocional -dicho en pocas palabras, que busquemos en una persona lo que hayamos en otra, pero que esa otra no puede darnos ya sea por parentesco filial o situaciones que limiten la unión sexual y afectiva-comprometida-. Pero desde el punto de vista subjetivo, uno más abstracto, el amor es algo que puede catalogarse de poesía, de entrega total, de tolerancia, comprensión y mariposas en el estómago. Amor puede significar muchas cosas, todo variará según la cultura a la que esté ligada la ideología de cada persona.

Por otro lado el sexo puede ser tomado de dos maneras: desde un punto de vista científico y desde un punto de vista amoroso. Desde el primer cristal el sexo, como relación sexual o acto sexual, es el conjunto de comportamientos o acciones que asumen o realizan dos o más personas, con el fin de satisfacer gustos/necesidades biológicas/psicológicas, según sea el caso, o con el objetivo de procrearse, todo esto como consecuencia de un conjunto de impulsos nerviosos, gracias a químicos y hormonas que juegan su papel importante en la atracción sexual. Y desde el segundo cristal las cosas se ven distintas, pues algunos creen que el sexo es entrega total, amorosa, donde fluyen energías y sentimientos que conectan, lo más íntimamente posible, a dos personas que se aman y desean.

PERO DESDE MI PUNTO DE VISTA, el cual es frío y pido disculpa a aquellos que lo vean de otra manera, que puedan sentir que mi intención es “desmentir su percepción de las cosas”, la cual no es, es que el sexo y el amor no van de la mano, pues ambos responden a impulsos/necesidades de diferente origen. Es como decir que la necesidad de comer va de la mano con la necesidad de socializar. Aún así el amor puede influir en el sexo, y viceversa, pues el amor responde según las motivaciones que se tengan para sentirlo o no, así pues, una pareja con buen desenvolvimiento sexual entre ellos, mantienen mejores ánimos y más compenetración que aquella pareja llevada por la rutina y el aburrimiento. Igualmente insisto en que no van de la mano, pero si influyen como todo en la vida, lo que es igual a decir que alguien desmayado del hambre no puede socializar y que alguien discriminado socialmente puede sufrir desvaríos en su alimentación. Es una cuestión que no tiene por qué ser enteramente responsable una de la otra, sino que como todo en la vida –repito- todo influye en todo, con su pequeño pero importante aporte.

¿Cuál es la idea de este artículo? Pues aclarar la falsa idea de la ridícula “prueba de amor” –voy a permitirme ser parcial en esta parte-, ya que nadie prueba amar a nadie entregando su cuerpo para el coito. Ni siquiera se puede alegar que es una prueba de confianza, porque aunque una persona crea en otra, actúan otros factores como los nervios, los miedos, el dolor físico y las predisposiciones mentales creadas por los paradigmas o creencias sociales. Además, “quien ama sabe esperar”, dicen por allí, y “quien ama sabe comprender”. Como sea, el amor, visto científica o emocionalmente, no va de la mano con el sexo, según mi perspectiva, sin importar que seamos muy apasionados y entregados, mucho menos cuando el sexo se logra por chantaje.

En el amor hay tantas cosas por vivir y probar que el sexo es algo verdaderamente ínfimo en comparación. En el amor hay mucho por descubrir, desde las malas costumbres de las personas, hasta sus hermosas virtudes. En cuanto al sexo, también hay mucho por vivir, pero el sexo no es definitivo ni cumbre. A la final después de todo, las cosas dependerán de las necesidades que cada quien crea tener y ese será un enfoque importante en la plantación de prioridades, gustos e intereses, por lo cual debemos saber reconocer en cada una de las personas que nos rodean, estos puntos, para no acomplejarnos y saber acoplarnos sin malos entendidos, sin frustraciones ni excesos.

miércoles 26 de agosto de 2009

Disfunción Sexual


La disfunción sexual se da cuando, durante el coito, alguno de los participantes no logra la satisfacción o sus órganos sexuales no responden como deberían. Puede deberse a factores emocionales, psicológicos o biológicos. Lo importante es saber reconocer la razón de la disfunción. Justificar a ambos ladosDe acá nace la posibilidad de que una mujer finja la excitación o que un hombre sufra de eyaculación precoz o no logre una erección. A veces sucede cuando jóvenes, por razones de ansiedad, falta de deseo sexual o por algún trauma psicológico. Pero tales problemas parecen acentuarse con el paso de los años, acostumbrándose a hablar de “después de los cuarenta”, la menopausia y la andropausia.

En el caso de las mujeres la menopausia es un proceso natural en el que merman los niveles de estrógeno, hormona que actúa en muchos de sus procesos biológicos, como su salud y su estado físico. Este cese hormonal influye en sus estados anímicos, así como también lleva consigo consecuencias molestas como sensación de mucho calor, osteoporosis, ansiedad, entre otros. En la vida sexual de las mujeres esto afecta, naturalmente, disminuyendo el deseo sexual, así como puede conllevar problemas emocionales dentro de la relación de pareja si ambos desconocen las razones de estos cambios. Sin embargo algunas cirugías pueden iniciar, incluso a temprana edad, el proceso menopáusico. Todo esto pudiera, de alguna manera, relacionarse con la “frigidez”, problema asociado a las mujeres, a la par de la impotencia masculina, el cual dicta que una mujer no puede lograr satisfacción sexual; no obstante éste se atribuye más a situaciones psicológicas.

Por otro lado, en los hombres la hormona de la cual disminuye su producción es la testosterona, por lo cual entran en proceso de andropausia. De esta manera, al igual que las mujeres, unas de las consecuencias son los cambios anímicos, la irritabilidad y el bajo deseo sexual, sólo que en los hombres es menos acentuado que en las mujeres, en lo que se puede dar el caso de que los hombres no perciban los primeros cambios. La capacidad reproductiva también se ve afectada, pero los casos son irregulares, por lo que se han visto hombres de setenta años en plena capacidad reproductiva. La impotencia masculina se evidencia cuando un hombre no puede lograr una erección, pero sólo cuando esto sea recurrente podrá ser catalogado de tal.

Como dije anteriormente, lo importante del tema es poder reconocer la razón de los cambios emocionales, el cese del deseo sexual y la falta de excitación antes de alarmarse. Tenemos que evaluar las diferentes posibilidades y acudir a ayuda profesional de ser preciso: urólogos, ginecólogos, psicólogos. Lo curioso es que, en nuestra rutina y cotidianidad, nos dejamos llevar por los síntomas y los tomamos como “otro achaque más de la vejez”, sin darle la importancia que le damos a una enfermedad. De alguna manera inconciente rechazamos la idea de aceptar que nuestra sexualidad es parte de nuestra salud física y mental. Sea como sea, la idea es que cada uno de nosotros pueda disfrutar de su sexualidad si así lo quiere, y sepa resolver sus problemas al respecto de manera tranquila y conciente, sabiendo reconocer las razones de la disfunción sexual sin frustrarse demasiado, pues es algo común, de diversas causas.

domingo 23 de agosto de 2009

Hablar de Sexo: Comunicación Sexual


Hablar de sexo, siendo algo tan natural, irónicamente se nos ha hecho difícil con el paso del tiempo ¿Por qué? ¿Por religión? ¿Cultura o miedo? Incluso explicar la reproducción a un niño se torna una tarea monstruosa, de la que huyen la mayoría de los adultos, quienes temen “ensuciar” la mente de los niños con el conocimiento del proceso de la procreación. Dar vida no es pecado, amar a un ser que nacerá no es pecado, reproducirnos no es pecado, “es algo para lo que estamos hechos”. ¿Entonces qué es lo que está mal?

Ciertamente todas las creencias que van en contra del sexo libre, buscan, de alguna manera, erradicar la frivolidad de los actos sexuales, pues conllevaría un descontrol colectivo. Véase esto desde un punto de vista psicológico, donde las personas quizá encontrarían en el sexo un “refugio”, en el cual pudieran “perderse”, como un vicio, un círculo vicioso, que no traería otra cosa sino la superpoblación y con ello una cadena de hechos desfavorecedores para toda la humanidad. Aún así, ni siquiera el catolicismo, la religión con más influencia sobre el mundo, ha logrado frenar el ritmo inconciente en el que crecen las civilizaciones humanas. El error ha sido, como planteé anteriormente, en hablar del sexo como algo malo y no explicar bien, sin tapujos, las consecuencias de los actos sexuales. Mucho lo que necesitamos los seres humanos, como seres capacitados de entendimiento, es una explicación clara y adecuada. Sin embargo, no es todo lo que necesitamos, también requerimos autoestima (amor), seguridad grupal (aceptación), comprensión (comunicación), conciencia (conocimiento de las consecuencias de nuestros actos) y Fe ¿pero en realidad cooperamos entre nosotros? ¿Aunque sea cooperamos para con nosotros mismos individualmente?

No nos basta con temerle a “corromper la inocencia”, sino que también le tememos a la concepción que tienen otros sobre nosotros, es por ello que se nos hace tan difícil ser honestos y decir qué es lo que nos gusta del sexo. Es como si le temiéramos a un espejo, como si nos alejáramos todo lo posible de la idea de aceptar que tenemos deseos sexuales diversos, sea mal visto o no. Quien se acepta a si mismo por completo no le teme a lo que los demás piensen. Pero tampoco se trata de arremeter contra todos porque no nos importa lo que piensen sobre nosotros, se trata de aceptarnos y aceptar a los demás, sean como sean, “malos” o “buenos”, al fin y al cabo somos todos seres humanos por igual. Tendríamos entonces que comprendernos, darnos respuestas a nosotros mismos, buscar soluciones para nosotros mismos, y entonces un ejercicio individual se tornaría colectivo. “Si todos lo hacen entonces no está mal” o al menos así funcionan nuestras prejuiciosas mentes. ¿Por qué somos prejuiciosos? POR NUESTROS MIEDOS. El miedo nos ata, nos calla y nos hace olvidar a veces.

El ejercicio sería entonces no tenerle miedo a lo que fuimos, a lo que somos y seremos. Sino tenerle miedo a no hacer nada por lo que fuimos. Al fin y al cabo el tiempo no vuelve y no podemos quedarnos en el pasado. Tenemos que alejarnos de callar, pues nadie sabe mejor nuestras verdades que nosotros mismos y seremos cada uno de nosotros quien nos libere de morir sin ser comprendidos: tenemos que explicarnos. Ni siquiera olvidar es la respuesta, pues son las experiencias las que nos enseña y nos hace quienes somos, olvidar sería volver a llorar por comida y por ensuciar el pañal.

Dígale a un niño que le pregunte cómo nacen los bebés: “Los hombres tienen penes, las mujeres vaginas, son órganos sexuales con los que podemos reproducirnos. El hombre y la mujer unen sus órganos sexuales cuando así lo desean y luego de un rato de esa unión el hombre libera espermatozoides dentro de la vagina, que son especies de semillas de datos que fecundan o “fertilizan” el óvulo de la mujer. El óvulo es el receptor del espermatozoide donde éste va a estar. Si esa unión se logra entonces se comenzará a formar un niño dentro del vientre de la mujer. Luego de nueve meses nacerá.” De esta manera el infante tendrá una idea concreta y no buscará ni hallará información por medios externos, que puedan distorsionar la idea.

A tu pareja no temas decir qué te gusta, por muy loca que parezca tu preferencia. Ríete de lo estúpidas que pueden llegar a ser las cosas, búscale una explicación a aquellas otras que no sean buenas para la salud física y mental. Pero busquen la solución juntos, en pareja, pues para esto están: para complementarse, no para vivir dos mundos distantes, pues al unirse como seres que se aman, hacen un acuerdo de cuerpo y alma. Si el amor es honesto entonces no existirá miedo, sino sed de superación y cooperación.

No temas decirle a alguien tu preferencia sexual por temor a discriminaciones, si la situación así lo requiere. Nadie anda por la calle diciendo que es heterosexual a todos, sólo porque no le guarda miedo a que otros lo conozcan. Pero si hay la posición en que debes responder a ¿Cuál es tu preferencia? Di la verdad; si la reacción es negativa, no te aflijas, ni odies, ni sientas impotencia. Comprende la inmadurez de “esa otra persona” y déjalo pasar. Si dejamos que el miedo nos posea, otras personas podrán infringirnos “daño” con su inconciencia, pero si no, entonces sentirán respeto.

Ni siquiera la religión es un motivo de silencio, pues precisamente “Dios” está para ayudarnos, no para castigarnos. La gente se castiga a si misma, enfrascada en sufrir y no en aprender. Quien nos quiera repeler, escudándose con la religión entonces no es leal a las verdaderas enseñanzas de Dios de aceptación, perdón y amor; es un ciego.

jueves 20 de agosto de 2009

¿Sexo Seguro?


Cuando hablamos de sexo seguro inmediatamente se nos viene a la mente la idea del uso del condón, como una medida preventiva general, además, también asisten a nuestra mente las ideas de otros cuidados que previenen embarazos y contagios indeseados. ¿Pero estamos realmente en lo cierto al pensar en qué es el sexo seguro?

Apuesto a que les han hablado del VIH/SIDA y que se evita en gran parte con el uso de un condón, pero no les han dicho que el papiloma humano puede transmitirse aún usando un profiláctico, pues ésta se transmite con el contacto de piel a piel, por lo que los testículos y labios de la vagina pueden ser puntos de transmisión. ¿Y qué tal la gripe y la parotiditis (paperas)? Se contagian por fluidos bucales, así que los besos podrían ser peligrosos igual. ¿El herpes? Vayamos por lo más simple: ¿higiene? Algunas personas gustan besar o lamer los pies, la piel, las manos, desconociendo que al estar en la calle y en continuo contacto con diferentes cosas y personas, podemos portar alguna bacteria. La práctica del sexo oral de cualquier tipo es la que más nos expone, por lo que es recomendable practicarlo con alguien que se sepa sano. Por lo visto, los fluidos y nuestro cuerpo actúan como perfectos receptores y portadores de “sujetos” extraños que pueden fácilmente infectarnos.

Aún así esto no detiene a la mayoría de las personas activas sexualmente, pues, si no, terminaríamos como científicos de laboratorios de sumo cuidado, enguantados y con trajes de protección. Lo que quiero hacer ver es que el sexo seguro no existe, porque tan fácil como que se puede romper el condón o podemos adquirir cualquier otro mal que no pueda evitar un profiláctico. Como sea, la mejor protección es abstenerse de relaciones sexuales.

Pero si eres de las personas que no puede soportar el deseo sexual, pues entonces es mejor tomar todas las medidas preventivas posibles:

- Usar profilácticos/condones
- Utilizar métodos anticonceptivos
- Ducharse antes del coito –si así se prefiere para mayor higiene- al menos lavarse las manos.
- Practicar el sexo oral con alguien que sepa con bases que es sano.
- Evitar besos si se conoce o se sospecha de afecciones que puedan transmitirse a través de fluidos bucales.
- Tener conciencia sobre los posibles efectos de las diferentes prácticas sexuales fuera de lo convencional que quieran realizar.
- Usar lubricantes en caso de que a los genitales les sea difícil lubricarse o en caso de uso de condón –algunos profilácticos vienen lubricados-

No está demás que les recomiende que, si son personas activas sexualmente, cada cierto tiempo se efectúen pruebas médicas a modo de control y descarte. Sobre todo las pruebas de VIH/SIDA y VDRL. Si alguien es portador de alguna enfermedad, lo que debe hacer es ser conciente y tomar todas las precauciones posibles por el bienestar de su pareja o evitar las relaciones sexuales hasta que solucione su afección. De esta manera podremos disfrutar de nuestra vida sexual con “más seguridad”, para nuestras parejas y para nosotros mismos.

domingo 16 de agosto de 2009

Sexo y Religión


Desde siempre la sociedad ha creado –hemos creado- paradigmas, leyes, delitos, preconceptos y juicios que de una manera u otra controlen la conducta de los individuos involucrados según sus culturas. Justamente, es parte de cada una de las culturas que existen en el mundo, una religión, la cual varía según los diferentes lugares, países, pueblos, etc. Las religiones existen por la necesidad del ser humano de creer en algo superior que le brinde la esperanza de justicia, comprensión y aceptación, o bien existen por que realmente las deidades adoradas existan; esto va a depender de si las personas creen o no –si tienen Fe-. El punto de conflicto es que la religión y sus principios son como las leyes, que cada quien lo asimila a su conveniencia, utilizándola como una herramienta de combate donde cada uno se cree merecedor de la gracia divina y lo antepone ante otra persona a manera de espada y escudo. ¿Será esto lo que en realidad predican las religiones o será efecto de nuestros egos?

Por otro lado el sexo existe primeramente por la necesidad básica de la reproducción, en aquellas especies que dependen de éste para poder “perpetuar” su raza. Sin embargo el sexo, comprendido como la unión de un órgano femenino y otro masculino, tiene otros efectos sobre sus practicantes. Al tener relaciones sexuales experimentamos diferentes sensaciones que estimulan y relajan ciertas partes de nuestro cuerpo, por lo que de alguna manera, quizá por la evolución de las especies, nuestros cuerpos nos incentiva a continuar estas prácticas para no interrumpir nuestro ritmo reproductivo. Pero otros “beneficios” son asimilados por nosotros: el sexo nos ayuda a soltar las tensiones emocionales y físicas, además de que nos fatiga, alejando nuestros pensamientos por un momento, o al menos nuestras preocupaciones, por lo que a veces el sexo se puede tornar adictivo, más cuando los practicantes tienen problemas o traumas psicológicos, de allí que algunas personas inconcientemente busquen en el sexo un refugio a su realidad vivencial, de donde proviene la promiscuidad.

Justamente, debido a que el sexo es un tema delicado si no se tiene conciencia sobre su práctica, la religión ha intervenido, volviéndolo algo repudiado en caso de que se haga con frivolidad y descuido. Además, las diferentes creencias aplican la “penalización” del sexo fuera de sus estatutos como una manera de controlar los actos de sus simpatizantes, asegurándose una sociedad menos promiscua y “más estable”. Lo que los religiosos no ven es que la prohibición de “cosas que se pueden hacer sin consecuencias negativas” es un factor atractivo, pues hace a un grupo reprimir las conductas y deseos de otros y genera morbos en los atacados. El mejor camino es demostrar por qué debemos cuidar nuestro cuerpo al ser concientes lo más posible de la tentación sexual. La sociedad no necesita penalizaciones, necesita explicaciones, alguien que les hable clara, franca y comprensivamente para sentirse entendida y receptiva al mensaje de advertencia, ante las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados.

Hemos perdido, conforme al paso de los años, los valores fundamentales para la sana convivencia de una sociedad, pero estemos claros en que jamás los hemos tenido por completo, así que antes las cosas no eran mejor que ahora ni ahora estamos mejor que antes. Siempre hemos estado viviendo procesos evolutivos en cuanto a la organización y cooperación social, con el fin de conseguir el logro de la idea, casi utópica, de una sociedad modelo y correcta, que conviva en paz y en profundo respeto hacia las normas impuestas, que sean justas y que apliquen para todos. No obstante, el factor emocional, el cual nos hace ser imperfectos, nos ha impulsado a cometer millones y millones de errores, dificultándonos el proceso de aprendizaje y cooperación. Los resentimientos individuales, que luego se vuelven colectivos, van poco a poco moldeando nuestras conductas personales, moldeándonos y resultando individuos cada uno con un “programa” de auto-represión, que al mismo tiempo conlleva a la represión de otros, formando un círculo vicioso de ataque y contra ataque. En este sentido el sexo es uno de los tópicos más atacados por el miedo que sentimos colectivamente hacia el descontrol de la sociedad.

Debemos analizar que, seamos religiosos o no, la verdadera moral y la verdadera religión se hayan dentro de cada uno de nosotros, en nuestras conciencias y en el respeto hacia uno mismo y hacia nuestro prójimo, el cual es una proyección individual de nosotros mismos. Estamos en el deber de analizarnos con honestidad y respondernos, de la misma manera, nuestras preguntas, buscándole un sentido/una respuesta a nuestras inquietudes sin tenerle miedo al resultado, porque de allí cada uno va a crecer y a tomar camino a su evolución personal. Es de cada uno la decisión de seguir o no los principios de la religión que escoja, y aún así, aunque no elijan ninguna fe, igualmente estaremos ante el compromiso de vivir con conciencia e inteligencia, como un aporte hacia las vidas que nos rodean, porque somos concientes de que nuestra existencia afecta sobre las vidas de miles y millones de personas que, al igual que nosotros buscan encajar en la sociedad, ser comprendidas, correspondidas y aceptadas, además de sentirse útiles.

Nadie es más merecedor que nadie de Dios, sea por lo que sea, pues es la humildad lo que nos acerca a la pureza y no la exclusión, el egocentrismo, el egoísmo y la humillación. Si cometemos errores, si llegamos a vivir la promiscuidad cada uno tiene el derecho de reflexionar y abandonar su modo de vida para asumir uno más sano y conveniente, o escoger seguir viviendo así, pues cada uno tiene las riendas de su vida y elige si madurar o quedarse en donde está, de todas maneras seremos piezas claves para el desenvolvimiento de la sociedad. A la final, el mensaje general de las religiones es Amar al prójimo, Perdonarle y volverle a Amar, pues somos criaturas imperfectas y nadie es Dios, para juzgar a otros teniendo culpa por igual, pues al ser parte de la sociedad, cada uno de nosotros tiene una porción de la responsabilidad de lo que nos suceda como colectivo, nadie está exento de cometer errores, pues es precisamente eso lo que nos hace crecer.

jueves 6 de agosto de 2009

Sexualidad: Tabú V (Usar o no usar condón)


Desde que se tiene conciencia acerca de la reproducción humana y las enfermedades venéreas, el hombre ha venido cuidando su actividad sexual, precaviéndose de diferentes maneras, tanto naturales como artificiales, para evitar situaciones indeseadas. Así que se han venido inventando mecanismos de protección sexual como el profiláctico, el caso más clásico y más usado en la actualidad.

El profiláctico, también llamado condón o preservativo, es un elemento que se utiliza como método anticonceptivo y de prevención de varias enfermedades de transmisión sexual.

En el caso del condón de varón consiste en una funda que se ajusta a ligera tensión sobre el pene erecto y para su fabricación se usan diversos materiales, siendo el más común de hule látex natural, aunque antes se fabricaron de tejidos animales, y también se hace de poliuretano para casos de alergia al látex.

El condón femenino es una bolsa que forra la vagina y cubre los genitales externos; siendo inicialmente (1993) de poliuretano, lo hay de nitrilo y recientemente se fabrica en látex. Además de cubrir los labios genitales y el clítoris, evita que los testículos estén expuestos a contagio o contagiar virus del papiloma humano-VPH-, como los otros agentes infecciosos -VIH, etc.-; también protege de contagio si se usa la vía anal. Son productos sanitarios por lo que están sujetos a los requisitos reglamentarios sanitarios de cada país.

Se preguntarán ¿por qué publico este tema como otro de los tabúes? Pues es que algunas personas aún temen usar el condón/preservativo/profiláctico por diversas razones. En este caso, hablaré de dos casos nada más.

1) El condón reduce la sensibilidad: es cierto, la superficie de látex reduce la sensibilidad hacia el calor de la piel y el roce, pero existen algunos denominados “extra sensitivos” que pretenden no reducir tanto la sensación deseada, sin embargo no es motivo para negar su uso, pues si se es completamente conciente, tenemos que saber lo necesario de su uso.

2) La religión me lo impide: Curiosamente, algunas religiones prohíben el uso de métodos anticonceptivos pues dicen que van en contra de los designios naturales de la vida y de Dios, no obstante, al no poseer mecanismos de protección, su único llamado es a la abstinencia. Pero analicemos algo: vivimos en un mundo lleno de estrés y de sexo hecho publicidad, la sociedad se ve cada vez más tentada a combatir sus males con el desate sexual y emocional, por lo que ahora vemos menos ropa, más liberalismo y “aceptación sexual”. ¿Entonces cómo ataca esto la religiosidad? Pues yo diría que apuesta a la devoción férrea de sus creyentes, en sus principios.

Como sea, ninguna iglesia puede negar que el sexo sea parte de nuestras vidas, ya que es nuestra manera natural de reproducción y la situación más íntima entre dos personas. Es difícil que nieguen el aborto y el uso de métodos anticonceptivos en un mundo atacado por la globalización, que amenaza con la insuficiencia de recursos, gracias al crecimiento incontrolado de la población. ¿Entonces cuál será la solución? ¿La abstinencia todavía? Y si nos afincamos en esa idea ¿Será la gente capaz de entender tal necesidad? ¿Tendrán todas las personas, al menos la mayoría, el sentido del “sacrificio” suficiente para saber llevar un nuevo ritmo de vida sin tanta actividad sexual?

Acá es a donde quería llegar, al punto en donde la moral se confronta con la realidad, y es que un preservativo, aunque no proteja de todas las enfermedades –pues no cuida del papiloma humano- y por mucho que no siempre sea seguro, porque en algunos casos de mal uso se rompan, son necesarios si no podemos controlar la actividad sexual de la población. No es cuestión de cambiarle un chip a cada persona o darle a un botón y que la masa entera de individuos asuma otro comportamiento, es cuestión de saber volcar los cambios conductuales a nuestro favor. Pues, aunque es de entender que el sexo, religiosamente hablando, es principalmente un acto de reproducción, terrenalmente también tenemos que comprender que es una manera de drenar muchas tensiones creadas por el aceleramiento que está sufriendo el ritmo de vida.

En mi opinión ¿está mal usar condón? NO, pues no me gusta pensar que se traen niños al mundo a pasar trabajo y pena, además de que es una medida de higiene. Por mí que los regalen en cajas a todas las personas, pero que se usen con moderación e inteligencia. Como personas que cuidamos de nuestros intereses –salud, economía, espiritualidad y otros- tenemos que saber interactuar con nuestros deseos sexuales, saber cuándo el deseo de sexo es necesario y cuándo es inducido; saber dónde, con quién y cómo, para garantizarnos la satisfacción y la mayor seguridad posibles. Además, tenemos que estar al tanto de que un condón, tanto de hombre como de mujer, no es una protección entera, ya que hay detalles que se le escapan y que la mejor protección es la abstención, pero allí cada quién tendrá que decidir qué principios o qué decisiones tomar, de todas formas, nadie es más o menos por tener o no, experiencias sexuales. Cada uno de nosotros vive experiencias diferentes, parecidas o iguales, en diferentes tiempos y de diversas maneras, lo importante es que sepamos llevar nuestras vidas con conciencia.