Me he puesto a pensar muchas veces sobre teorías que desmientan la existencia de Dios. He perdido la cuenta de las veces que me he preguntado: ¿Realmente existe Dios?
Primero permítanme decirles que si creo en Dios, o al menos poseo la suficiente convicción como para decir "Dios te bendiga" y que no sea en vano. Creo en lo maravilloso que es el universo y más cuando me doy cuenta de que existen muchísimas cosas que aún no conozco o que todavía no he aprendido a apreciar, que me falta mucho camino por recorrer y que en ese trayecto tendré la suerte -si se le puede decir así- de sentir que el mundo pareciera observado por alguien sabio y justo, que todo lo que nos sucede pareciera encajar de una manera hermosa, cómica y a veces sarcástica, con toda nuestra existencia, como un plan maestro, como la certificación de que no estoy solo, que hay algo "más allá" del simple entendimiento, algo más complejo. No pretendo convencerlos de nada -en caso de que se consideren ateos- ni deseo hacer sentir incómodos a los fieles cristianos ni nada de eso, pero les vuelvo a formular la pregunta ¿Qué pasaría si realmente Dios no existiera?
En primer lugar se puede sentir mucho miedo, ya que se gesta un vacío en mi pecho de sólo pensar que después de la muerte no exista nada. Esto puede deberse a que nos aferramos emocionalmente a la existencia, a nuestros seres queridos, a nuestros miedos y anhelos. Por lo que sea, sin ánimos de profundizar mucho, eso es lo que sucede: nos sentimos desamparados, solos, desprotegidos, vulnerables a la nada absoluta, a perder nuestros recuerdos y lo más preciado de todo: el amor.
En segundo lugar me supone un peso mayor en la espalda, pues significa mucha más responsabilidad con respecto a mi existencia. Si Dios no existiera, tampoco su antagonista, exponiendo mis errores a mi entera responsabilidad, no habría a quién echarle la culpa de las atrocidades humanas ni a quién temer en un sábado por la noche con sonidos extraños. Las supersticiones no nos dieran excusa y muchas "franquicias" se arruinarían.
En un tercer plano, la idea nos expone a la ridiculez, sabiendo que nuestra mecánica existencia perdería sentido, ya todo lo que hagamos no tendría tanto valor, pues si vives o mueres da lo mismo: al final no hay nada, así que no valdría la pena esforzarse mucho por un mundo mejor.
Por último, me sentiría menos humano y más como un animal desbocado, algo que actúa por instinto, porque es así, impulsivo, que no se sirve de la inspiración. Porque es mucho más fácil carecer de compromisos morales y hacer desastres con nuestras vidas, sin reflexión y sensibilidad, que comprometerse a ser cada vez mejor persona. Por lo tanto nos pareceríamos más a una anarquía que a otra cosa. Y digo que "nos pareceríamos más" porque hoy día no hay que preguntar ni mirar mucho para darnos cuenta de que aunque nos tildemos de "civilizados", aún nos rehusamos a hacer uso del pensamiento reflexivo y sensible para subsanar los errores que hasta ahora seguimos cometiendo en nuestro convivir (Como la lucha entre religiones por ejemplo).
Y me preguntarán ¿y qué pasa con todo eso? Pues es evidente si lo piensas y lo imaginas como una película de ficción, en un mundo sin inspiración, sin motivación. Sería, a la larga, un todos contra todos aún mayor. Ahora bien, no digo que Dios sea una justificación o una invención para resolver los vacíos emocionales humanos, o esa tal teoría de la separatidad ni pretendo profundizar en la psicología para explicar por qué creemos en Dios o por qué lo necesitamos, sino que quiero que se pongan en esa película, que la vivan como si fueran los actores ¿Cómo se sentirían?
Comer sin medir las cantidades, porque no temerías de ser goloso, los pecados capitales no existirían. Comerías hasta dejar vacíos los anaqueles y no te importaría que el vecino de otro país se muera de hambre (aunque hoy día eso es más o menos así)
Tendrías sexo con cualquiera que se te atravesara, golpearías a cuantos pudieras cada vez que cogieras una rabieta, matarías tan sólo por solucionar rápidamente quién obtendría el poder. Pensarías en ti y nada más en ti, pero cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Obvio que no debemos ser exagerados, las excepciones existen y siempre estaremos al borde de cometer errores, somos humanos.
Lo que les quiero mostrar es que con o sin religiones, este planeta se ha alejado de Dios, aunque recen todos los Padres Nuestros que les de la gana, la conciencia humana no ha trabajado lo suficiente en valores que apunten a la buena y sana convivencia, porque necesitamos una Ley que se nos cohíba, que nos obligue a "portarnos bien". Las leyes son una muestra de que nuestra existencia es imperfecta, y que seguimos actuando mal.
La ley es el Placer Sin Placer, porque te permite, restringe o prohíbe sin confiar en ti, la Ley no confía en el ser humano, la Ley sabe que hemos sido lo suficientemente egoístas como para imponernos unos a otros, como para enorgullecernos de mucha tecnología y poca espiritualidad. Pero cuando hablo de espiritualidad no me refiero a religiones, eso no nos hace falta. La espiritualidad de la que hablo es, como bien lo definí antes, la consciencia colectiva, es esa idea que te hace sentir parte de un todo y por ende te vuelves en un individuo responsable, que no le achaque culpas a los demás, sino que se hace partícipe de la solución, que sabe que él también es responsable del mundo y que así como erró, también debe solucionar.
La ley es la prueba de la desconfianza humana, pero ¡ojo! No estoy pidiendo que nos quedemos sin ordenamientos jurídicos que regulen nuestra convivencia.
ESTOY HACIENDO UN LLAMADO A QUE NOS COMPROMETAMOS A CUMPLIR UNA META:
ESTOY HACIENDO UN LLAMADO A QUE NOS COMPROMETAMOS A CUMPLIR UNA META:
LOGRAR COMPRENDERNOS, PERDONARNOS, AMARNOS (CONVIVIR) SIN NECESIDAD DE LEYES/COERCIÓN QUE SUPRIMAN NUESTRA CAPACIDAD DE DISCERNIR.
De lo contrario seguiremos viviendo de placeres sin placer, porque el placer, el éxtasis, el nirvana o como le quieran llamar no se encuentra en un orgasmo ni en el buen sabor de la comida ni en la alegría de ganarse la lotería, sino en vivir sin sentirse culpable, vivir amando, vivir sintiéndose amado, vivir sabiendo que existen personas dispuestas a comprenderte y ayudarte, vivir compartiendo sin temer a que no te darán nada, porque el que ama lo hace sin esperar nada a cambio. El premio para el que ama es precisamente la capacidad de amar. Vivir sin preocupaciones es el paraíso de los mortales.
De lo contrario seguiremos viviendo de placeres sin placer, porque el placer, el éxtasis, el nirvana o como le quieran llamar no se encuentra en un orgasmo ni en el buen sabor de la comida ni en la alegría de ganarse la lotería, sino en vivir sin sentirse culpable, vivir amando, vivir sintiéndose amado, vivir sabiendo que existen personas dispuestas a comprenderte y ayudarte, vivir compartiendo sin temer a que no te darán nada, porque el que ama lo hace sin esperar nada a cambio. El premio para el que ama es precisamente la capacidad de amar. Vivir sin preocupaciones es el paraíso de los mortales.
Pero para alcanzar ese paraíso debemos sacar de nuestra educación tantos prejuicios, miedos, rencores y sobre todo, la mal habida manía de querer tener la razón, de imponernos, de luchar unos con otros por poseer la barba de Dios. El ego, ese bendito ego (por no decir palabras feas), ese viejo mañoso y terco que no nos deja admitir nuestras debilidades, nuestros miedos, nuestros errores, ese tipo necio y amargado, ese tipo es el que nos impide vivir la vida con el verdadero placer de vivir felices.
Es así como yo creo que por el camino que vamos nos vamos a quedar sin Dios, no porque piense que Dios deje de existir, sino porque nuestro modo de vida nos está alejando de la verdadera elevación de la consciencia. Dios si existe, pero para que sientas su existencia debemos ser nosotros quienes nos acerquemos a él. No sentirías calor si no te acercas a los brazos de tu madre ni sentirías satisfacción si huyes del alimento que calmará tu hambre. Dios es la garantía de que podemos ser mejores, de que estamos aquí para disfrutar de todas las bondades de la humanidad y para limar las asperezas, para sentirnos orgullosos de que, aunque no seamos perfectos, luchamos por el mejor mañana.
Ni siquiera les pido que dejen de contaminar, porque el simple hecho de vestirnos es contaminante (tendríamos que vivir desnudos e involucionar tecnológicamente para considerarnos "ecológicos"), sólo les pido que procuren ser mejores ciudadanos, gente que se preocupe por el bienestar de todos, que se aleje del egoísmo y que por sobre todas las cosas sienta la necesidad de comprenderse mutuamente.
EN FIN, si Dios no existiera se justificaría que seamos brutos y errantes, pero con algo tan hermoso a nuestro alrededor es realmente evidente que hay gente que, aún pudiendo usar sus ojos, ven menos que los ciegos. Sin embargo, si de algo puedo alegrarme es que estoy seguro de que por muy torpes que seamos, esa especie de "armonía universal inexplicable" siempre estará con nosotros para demostrarnos que "aún se puede".
Es así como yo creo que por el camino que vamos nos vamos a quedar sin Dios, no porque piense que Dios deje de existir, sino porque nuestro modo de vida nos está alejando de la verdadera elevación de la consciencia. Dios si existe, pero para que sientas su existencia debemos ser nosotros quienes nos acerquemos a él. No sentirías calor si no te acercas a los brazos de tu madre ni sentirías satisfacción si huyes del alimento que calmará tu hambre. Dios es la garantía de que podemos ser mejores, de que estamos aquí para disfrutar de todas las bondades de la humanidad y para limar las asperezas, para sentirnos orgullosos de que, aunque no seamos perfectos, luchamos por el mejor mañana.
Ni siquiera les pido que dejen de contaminar, porque el simple hecho de vestirnos es contaminante (tendríamos que vivir desnudos e involucionar tecnológicamente para considerarnos "ecológicos"), sólo les pido que procuren ser mejores ciudadanos, gente que se preocupe por el bienestar de todos, que se aleje del egoísmo y que por sobre todas las cosas sienta la necesidad de comprenderse mutuamente.
EN FIN, si Dios no existiera se justificaría que seamos brutos y errantes, pero con algo tan hermoso a nuestro alrededor es realmente evidente que hay gente que, aún pudiendo usar sus ojos, ven menos que los ciegos. Sin embargo, si de algo puedo alegrarme es que estoy seguro de que por muy torpes que seamos, esa especie de "armonía universal inexplicable" siempre estará con nosotros para demostrarnos que "aún se puede".

2 COMENTARIOS:
FANTASTICO!!! SIN DESPERDICIO ALGUNO, ME ENCANTO!!
Muchas gracias
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