jueves 13 de octubre de 2011

YO SOY DIOS


Siempre he dicho que la gente cree que Dios es un vigilante de silla cómoda (altísima) y de tres turnos laborales, que está para observarnos, condenarnos y hacernos peso en la espalda cuando actuamos "mal". Más equivocados no podrían estar, pues La Divinidad es más que eso. Si en algo podemos estar de acuerdo es en la idea de que el mundo espiritual puede ser percibido como una "presencia", sin que esto nos confunda. Una cosa es la percepción de ciertas "manifestaciones energéticas" y otra cosa es atribuirle esa misma característica a toda la espiritualidad. Sería como pensar que porque sentimos calor en los países caribeños, el resto del mundo también debe ser caliente.

Si bien no puedo decirles que "me consta" lo que es Dios, al menos puedo asegurar que no es lo que la mayoría de las religiones predican. Personalmente considero que "las religiones" son la cosa más ciega a la que pudiéramos atender, y permítanme explicarme. La mayoría de las religiones se basan en modelos de represión de la conducta, de condena y supresión de la autovaloración, haciendo que el individuo se sienta indefenso y merecedor de desgracias, arrodillándolos y haciendo que pidan clemencia. Hablan de arrepentimiento, pero en realidad te enseñan el flagelo mental. Las religiones son tan humanas, tan del hombre, que desde todos sus ángulos podemos ser testigos de lo contaminado que estamos de preconceptos vagos. Las religiones deberían darnos la oportunidad de aceptar nuestros errores y no auto-rechazarnos tanto.

¿Qué es un preconcepto? es un prejuicio, una idea prematura de algo que no nos consta. Es como pensar que los ángeles tienen alas, sólo porque las asociamos al cielo, porque las aves pueden volar y soñamos con "esa libertad" a la que hemos atribuido características celestiales (y más si son alas blancas y limpias que signifiquen algo muy puro). ¿Pero qué pasaría si los ángeles no tuvieran alas? ¿y si en realidad los ángeles se parecen a cualquier otra cosa menos a los humanos? Lo que les quiero decir es que percibimos el mundo desde nuestra corta realidad, una realidad que no ha superado algo más allá de lo poco que vivimos. Y si las aves no existieran ¿cuál sería el atributo que le hubiésemos dado a los ángeles? ¿Alas de insecto? Todo es idea del Ego, que prefiere conformarse con ideas cómodas y no sufrir la desestabilización que genera el análisis crítico.

No me mal interpreten, creo en Dios, pero las religiones nos tienen vendados, nos han convertido en loros bien entrenados, carentes de un sentido crítico de la realidad, por ende nos vamos a la cama contentos porque confiamos en la Bíblia (o cualquier otro libro sagrado) ciegamente. Todos los textos religiosos han sido escrito por hombres (hombres imperfectos, de hecho), hombres que bien pueden equivocarse en su percepción de las cosas o que bien pueden modificar "los hechos" a su conveniencia (y tomando en cuenta lo longevos que son estos textos sagrados, no sería extraño que los hayan manipulado a favor de monarquías, papados y otros). ¿Por qué creer tan abiertamente en algo susceptible de manipuladores e ilusionistas?

Otra de las críticas que le hago a las religiones es esa "exclusividad" de la que hacen alarde. ¿Por qué estamos obligados a asistir a iglesias y congregaciones para poder conseguir a Dios, cuando La Divinidad está en todos lados y en cualquier momento? Entiendo la necesidad de compartir convicciones, pero el hecho de encerrarse en un cuarto a orar por los niños abandonados no nos va a librar del hambre en el mundo, y aunque sea una realidad que los pensamientos son la antesala a la materialización de las cosas (ya sea porque funcionen como la sugestión y modifiquen la conducta o porque en realidad "materializan") es más cierto que hacen falta menos plegarias y más acciones. No ore por el hambriento, enséñele a buscar comida, dele apoyo o al menos comparta su almuerzo. Actúe, haga, solucione, involúcrese, acérquese a la gente con los problemas que quiere solucionar, sea usted la solución, no el deseo perezoso de un mundo mejor. Eso de orar encerrados en una iglesia me parece algo enteramente hipócrita, demasiado fácil, muy cómodo, poco comprometido. Dios está en la calle, en la gente, no en una iglesia llena de cartas para Santa Claus. No con esto pretendo restarle valor a los buenos deseos, sólo quiero hacer despertar a las personas y lograr que vean que para mejorar las cosas, para hacer la diferencia, hay que ser la mejoría, hay que ser quien haga las diferencias.

Por otro lado, cada religión quiere ser la propietaria de la razón y del "verdadero Dios". Más mentirosas no podrían ser. Basta con ver el rostro europeo que la han dado por muchísimos años a Jesucristo, quien, sin excusa alguna, era del continente asiático, seguramente de cabello crespo, piel tostada y ojos color café y no de piel blanca, cabello largo y ojos azules. Ese orgullo, esa imposición de unos sobre otros, me perdonarán, pero no es propio de la sabiduría espiritual. La verdadera religión (o la verdadera espiritualidad) es unificadora, no es impositiva y no se cree dueña de la verdad, sólo busca unir a la personas (y las religiones sólo nos separan).

Es aquí donde me preguntarán ¿y entonces dónde está Dios y cómo lo conseguimos? Muy sencillo, en cada uno de nosotros. Cada quien posee una parte de Dios, es en si mismo la divinidad, el ser elevado que todos podemos ser. Todos tenemos el compromiso social de comprendernos, tolerarnos, perdonarnos y amarnos y, precisamente allí, se halla la búsqueda individual de cada quién, una aventura donde cada uno conseguirá a Dios dentro de si mismo. Cuando colaboramos, cuando ayudamos, cuando enseñamos a construir una mejor sociedad, cuando nos desligamos de los miedos para no heredárselo a nuestros hijos ¿qué creen que estamos haciendo? Acercándonos a Dios, porque después de todo, por muchos nombres que le den a La Divinidad y muchas formas físicas que imaginemos, Dios es un estado elevado de la consciencia, con el cual podemos "ver más allá" de nuestra propia realidad, esa realidad limitada que nos permite ver nada más lo que nuestros ojos ven. Dios es la consciencia superior y para acercarnos a Dios sólo hace falta que trabajemos en que crezca nuestra consciencia. Ese es el cómo, y el dónde es más fácil aún. Ya les di una pista: en nosotros mismos. Pero es más complejo, pues Dios está en todas las cosas, desde una conchita de caracol hasta todos los seres humanos existentes y los ya fallecidos. Es tan así, que se convierte en un flujo infinito de causas y consecuencias, así como el de todas las energías y, por sobre todas las cosas, es el amor en si mismo (la infinita armonía), pero no nada más ese amor que sentimos por nuestros seres queridos, sino el amor universal que todo lo integra y lo comprende.

YO SOY DIOS y ustedes también.